Había que cantar

Es el canal de comunicación
De la esencia,
Que le permite hablar
Al estómago y a la garganta.

Para saltar a lo largo
Y poder reducir el camino
Del único delimitador:
El inconsciente.

Solo había que cantar
Y seducir sigilosamente
Al único protector que no necesito,
El ego.

Volver a nacer,
Volver a ver las manos,
Al rostro de la gente
Disfrutar una conversación
Dejando de batallar.

Y vivir con poesía
Filosofando en vez
De estar pensando.
Volver al éxtasis constante.

En este espacio
Intento poder nacer de nuevo,
Pero dejaré de intentar,
Para poder hacer.

En esta ausencia de poesía
Reduzco el cuestionamiento al mínimo.
Así en paradoja,
Disfruto de la simple expresión del self,
Sin esperar a cambio los supuestos,
Los putos supuestos
Que me hacen pensar y no ser.

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Descifrándonos

Dónde se termina el deseo,
Es donde me alcanza el apego,
Para qué necesito el sastre,
Si no me urge como me visto.
Cómo rescatar lo vencido
Porque no veo lo intuido,
Perdí el sentido del objetivo,
Porque quedé pegado viendo
La ventana que me exige
Que salga corriendo a rescatar
Una canción que aprendí de niño.

El niño interno
Me amenaza con dejarnos,
Que se siente un poco aburrido
Sin poesía que permita cuestionarse
Y reírse de la seriedad.

Habitar en el desagrado,
Boicotearme hace rato,
Bloqueo el cerebro
Con la esperanza
De la poca claridad.

Cómo es posible
Que el roce de luz
Haya dejado un ida y vuelta,
Un mensaje en la desesperanza.

El abismo del olvido

En el abismo del auto convencimiento
En un estado que apunto de fallecer
Observo las decisiones del cerebro
Conduciendo la iniciativa de la observación.

Casi convencido
Gatillo un posible diálogo
Con los fantasmas,
Y sin querer,
Decido y veo el futuro.

Pero hoy está nublado
Y permanentemente olvido
Descifrar las neuronas de acero.

Pero me distingo entre el quehacer
Y la dispersión en los eventos
De nuestra vida.
Perplejo del susto,
Consigo durar un poco más con mis gustos,
– 5 años -.
Con las nauseas que esto provoca,
Esta vez olvido tirarme con una bolsa
Que acelera su velocidad
Mientras caigo en el precipicio
De la decisión.

Aprovecho de olvidar los motivos
De la prisión de los 5 años
Y persigo los vibrantes recuerdos
Que me hacen regresar a los encantos
De los olvidos.

Qué más vivo que el último
Suspiro del alma(?),
Que abanica toda sustancia
Inerte en la tierra(?).

Al perecer entre los que vinieron y vendrán,
Mastico el plástico y falso amanecer
De los olvidados que olvidé perseguir:
– Los sueños –
Llenos de señales que consigo
Recordar porque estoy aquí
Y no allá.